Cielo Latini: “Creo que Adiós se gestó en la idea de deshacerme de muchos fantasmas que me dañaron durante demasiado tiempo”


En diálogo con este medio, la audaz autora presentó  su último tesoro de papel que fue editado por Editorial Planeta

Nacida en City Bell, La Plata, Cielo Latini pisa fuerte y su pluma no deja de producir historias reales e intensas.

Tras el éxito de Abzurdah en América Latina, más luego se plasmó en la pantalla grande y, tiempo después, llegó Chubasco con excelentes críticas.

Ahora, Adiós es la última obra de la joven que lidera entre los títulos más buscados en las librerías.

Durante una entrevista con Pila, la escritora habló de su vida íntima como también del glorioso y resiliente presente que transita

-Tras el éxito de Abzurdah, continuó Chubasco y ahora salís con Adiós, ¿cómo transitaste tus momentos entre cada obra?

– Fueron momentos muy diferentes. Entre Abzurdah y Chubasco yo viví una etapa medio de idilio, casamiento, estar enamorada, parir. Después, entre Chubasco y Adiós, hubo años oscuros, hubo la soledad de la maternidad, la atención puesta toda ahí, la imposibilidad de escribir, el cansancio extremo. Fueron épocas muy difíciles para mí, recién ahora con Adiós siento que vuelvo a ser una mujer que puede aprovechar su tiempo.

-¿A qué se debió el hermetismo mediático y puertas para adentro que viviste en los últimos tiempos?

– Bueno, el hermetismo mediático se correspondía con una necesidad mía de introspección, de mirarme para adentro, de enfocarme en mí. Viví muchos momentos de mierda y necesitaba sanar y a la vez me di cuenta de que las redes sociales son súper nocivas. Que en Instagram todo el mundo está feliz, como en la canción de Xuxa. Que están todos en islas paradisíacas, felices con sus super laburos, nunca con un pelo despeinado… nada, me parecía una ficción super nociva para consumir mientras yo estaba en proceso de sanación. Porque es todo una mentira, nadie es tan feliz como lo muestra en Instagram. Y durante ese año y medio no tuve exigencias de ningún tipo (¿cuándo volver a escribir? ¡estoy cansada de esperarte! ¿Cuándo sacás un libro nuevo? Che, loco, hace mil años nos prometiste novela, ¿qué onda?) y pude ser libre y feliz sin gente desconocida presionándome (seguramente desde el amor, pero igual me siento presionada) a hacer algo que yo no estaba preparada para enfrentar. La verdad es que la vida fuera de las redes es mucho más hermosa y más llena de colores que la pavada que vivimos cuando estamos conectados. Pero bueno, ahora volví. Necesito las redes para promocionar mi trabajo, si no lo promociono yo, nadie lo va a hacer por mí. Cuando vuelva a escribir una novela desapareceré, lo necesito para enfocarme en lo que realmente importa. Ahora es muy hermoso igual haber vuelto ya con la novela en mano y recibir todos los días el carió y el amor de mis lectores. Es realmente espectacular.

¿De qué manera se gestó Adiós?

– Adiós se correspondió a esta idea de la que venimos hablando, de alejarse las cosas que nos hacen mal (sean las redes sociales, una pareja, o amigues intenses que no aportan nada). Tiene que ver también con un cambio de vida mío, con desprenderme de historias del pasado. Claramente es la historia de otra persona la que relato, pero me permití meter experiencias propias que me dolieron mucho, para poder despedirme de ellas. Cuando están escritas ya no me pertenecen, son del personaje, son de les lectores. A mí me dejan de pesar tanto. Creo que Adiós se gestó en la idea de deshacerme de muchos fantasmas que me dañaron durante demasiado tiempo. Y es una novela que, a mí, me cambió la vida, la novela más hermosa que escribí.

¿Cuánto tiene de autoreferencial?

-Bueno, tiene bastante de autorreferencial en algunos temas, en otros es absolutamente ficcionada. Pero cuando no estoy hablando de mí, estoy hablando de otras mujeres que me han contado sus historias de violencia invisible. La violencia que nos cuesta identificar: el maltrato, el abuso emocional, la depredación de la autoestima, la erosión de la identidad, la violencia la que no deja marcas. Adiós habla de ese tipo de violencia que no podemos denunciar en una comisaría, pero que te deja devastada y que puede ser muy traumática, al nivel de la violencia física y quizás aún más.

Dada la fortaleza de tu pluma, ¿pensás en escribir para TV?

– Me encantaría escribir para TV, es un sueño que tengo hace rato. Supongo que antes de hacerlo me gustaría prepararme más, estudiar algo de guión, no sé. Pero me gustaría un montón. Me da mucha vergüenza postularme para cosas así porque siento que no tengo méritos todavía para trabajar en tele, siento que me falta mucho por aprender. Hice un taller de guión y después me quedé escribiendo Adiós. Cuando tenga un tiempo libre me encantaría hacer un taller literario, asistir a uno, y también a algo de guión.

Como artista y escritora, ¿qué postura tomás ante las conquistas y luchas de género?

– Bueno, como toda mujer que se precie soy feminista. Acompaño el movimiento, hablo mucho con mis hijas sobre esto, con mis amigas también. De un tiempo a esta parte empecé a entender que ser mujer es una gloria incalculable. Las mujeres estamos muy perceptivas entre nosotras, es un gran momento para abrazarse, para contenerse. Somos muchas las que no nos callamos más y eso se los debemos a las que iniciaron este camino, a las que se animaron cuando todavía no era seguro alzar la voz. Banco a las mujeres, amo a las mujeres, y creo que recién estamos descubriendo nuestro potencial. Nos queda mucho terreno por conquistar, pero yo me comprometo como madre de dos niñas, a criar mujeres fuertes, independientes y seguras de sí mismas, enfocadas en lo realmente importante. Creo que esa es la militancia más importante que una puede hacer: criar y educar desde el ejemplo.

¿Cómo seguirá tu profesión tras la gira promocional de Adiós?

– Todavía es temprano para aventurar una novela nueva, pero tengo muchísimas ganas de sentarme a escribir. Es algo que no me pasa a menudo y lo quiero aprovechar. Pero quedan muchos meses de exposición y viajes todavía, de promocionar mi trabajo. Después ya cuando la marea baje voy a poder recluirme en mi cueva a escribir y desaparecer del mundo por uno o dos años, ojalá me tome menos tiempo. Pero la idea es seguir escribiendo, siempre. También hay negociaciones para llevar a cabo la ficción de Chubasco y de Adiós, ambas para Netflix. No sé qué pasará en el futuro pero sé que todo va a ser buenísimo y siempre siempre voy a recibir la que venga, llena de alegría.

-¿Cómo son tus días en la actualidad junto a la crianza de las niñas?

– Son días de muchísima felicidad. Mis hijas ya no son bebés: Chini tiene 10, Cocó está por cumplir 9, así que somos casi como amigas. Por suerte me dediqué a cuidarlas muchos años de mi vida, sin hacer otra cosa. Me dediqué exclusivamente a eso y aunque en ese momento me pesó, porque no podía hacer otra cosa, porque mi matrimonio se caía a pedazos, porque a veces es un poco agobiante estar todo el día adentro de una casa, ahora veo los resultados y me felicito y me digo que en verdad valió la pena. Ser mamá hoy no significa ningún esfuerzo para mí, al contrario, es espectacular. Mis hijas crecieron y son unas niñas educadas, sensibles, dulces, respetuosas e independientes. Son casi adolescentes, tan maduras y espectaculares que no la podés creer. Siempre que van a jugar a casas de amigues el comentario es el mismo: “¡Qué bien se portan tus hijas, son divinas!”. Y la verdad es que son una dulzura, las amo muchísimo y estoy muy orgullosa de haberles dedicado tantos años de crianza exclusiva. Posta que valió la pena cada minuto.