El Mató en Atenas: El fuego que hemos construido

Foto: Cata Moncal

Como excusa para celebrar sus primeros quince años de carrera, los platenses debutaron en el histórico escenario local. Una aventura de lo más extraña para los autores de La Síntesis O´Konor

 

Por Augusto Dallachiesa
Cerca del cierre del show, Santiago Barrionuevo agradece a quienes estuvieron en estos quince -o más, también- años de historia siguiendo a El Mató a un Policía Motorizado, con plena satisfacción garantizada. La celebración del fuego se daba en un escenario (mundo) extraño: El histórico estadio del Club Atenas de La Plata, institución conocida por estar siempre presente en los primeros puestos de la liga de basket local y por la calidad de su legendario buffet/restaurant. Pero además, una de las plazas más importantes en la ciudad en materia rockera, el bautismo que se vuelve necesario para aquellos que pretenden quedarse para siempre en la memoria. La parada era riesgosa, seguro, pero también atractiva por donde se la mire.

Foto: Cata Moncal

Pasadas las 21.30 del último sábado 7 de abril -la fecha con marcador indeleble, claro está-, El Mató a Un Policía Motorizado se animó a su aventura más compleja. Frente al escenario, una alfombra de cabezas esperaba el arranque de un show que no admitió concesiones para la tribuna ni gestos demagogos para un público que no los necesita. Apenas un paso de comedia en la segunda parte del recital, que demostró que la banda, pese a la mecanización de sus movimientos, no pierde la naturaleza humana, esa piel que los une a los que miran desde abajo.

Veintiséis canciones directas como disparo al corazón, sin pausa, con solo un intervalo para recuperar energías. Y aproximadamente dos horas de música que se quedaron cortas para explotar lo más jugoso de una discografía que no tiene pasos en falso. Desde Día de los muertos (2008), pasando por La Dinastía Scorpio (2012) y Un millón de euros (2006), e incluso revisitando lo mejor de aquél disco debut de 2004 (Terrorismo en la Copa del Mundo, Sábado), el arranque estuvo armado para detonar en el parquet devenido en territorio de batalla, territorio de pogo, mosh y otras rutinas del caso. Cuerpos humanos cayendo una y otra vez en un cráter gigante que se comía personas de a ratos, algunas perdiendo zapatillas en el camino, otras arrastradas por la marea y los shocks eléctricos de las guitarras -encausadas por esa simbiosis especial de arpegios puntiagudos y aceleración al mango que hasta el día de hoy mantienen Gustavo Monsalvo y Manuel Sánchez Viamonte-. Y si de simbiosis hablamos, también hay lugar para la otra comunión rítmica que el grupo administra sabiamente para llevar a cabo su cometido: Barrionuevo en el bajo y Guillermo Ruiz Díaz en la batería sincopada, conductores en la ruta del sonido, más las ráfagas de Agustín Spassoff en los teclados, lanzadas en el momento preciso.

Foto: Cata Moncal

Antes y después del intermezzo krautrockero para amansar a las bestias, empezaron a asomar algunos elementos de La Síntesis O´Konor (2017): Excalibur, El mundo extraño, Alguien que lo merece, Ahora imagino cosas y una muy tropical versión de Destrucción, marcando su sello identitario platense con una invocación a los sonidos que, mucho tiempo atrás, plantearon los hermanos Moura desde esta misma geografía. ¿El cierre? Solo para esas canciones que quedarán por siempre en la historia de una, dos o incluso tres generaciones distintas: La tríada Chica de oro, Mi próximo movimiento y Chica rutera, resumiendo la imaginería motorizada y poniendo al descubierto su minimalismo primal, salvaje y efectivo.

Foto: Cata Moncal

Difícil determinar si la que se vio ayer será “la mejor versión” de ellos en años, como dicen en su último álbum. Pero ante las dudas, son mejores las certezas: “Confíen en que siempre vamos a estar al lado de cualquier persona que la esté pasando mal”, aseguró Barrionuevo en uno de los pocos gestos ajenos a lo estrictamente musical. Y de lo que muchos sí están seguros es que, en ocasiones como éstas, siempre hay un antes y un después. Más aún, estando a la altura para semejante desafío.

 

 

Lista de temas:

  1. La síntesis O’Konor
  2. La cobra
  3. Día de los muertos
  4. El tesoro
  5. Postales negras
  6. Terrorismo en la copa del mundo
  7. Amigo piedra
  8. Sábado
  9. Navidad en los santos
  10. La celebración del fuego
  11. El baile de la colina
  12. La noche eterna
  13. Las luces
  14. Excálibur
  15. El mundo extraño
  16. El fuego que hemos construido
  17. Madre
  18. Fuego
  19. Ahora imagino cosas
  20. Alguien que lo merece
  21. Destrucción
  22. Más o menos bien
  23. Yoni B
  24. Chica de oro
  25. Mi próximo movimiento
  26. Chica rutera