Manjares sonoros: Dos Aviones se estrellaron

Por Rosario Bernasconi

“Canto para poder respirar de mí”

Salió en febrero, pero es un disco para marzo, este marzo que la astrología dice que lleva el moño -o la soga al cuello- de mercurio retrógrado. Lo retrógrado, retrotrae y energéticamente hace que se te refriegue en la cara lo incómodo y eso que está tan arraigado que lastima y que venías pateando para adelante. Es tiempo de hacerse cargo y Dos aviones se estrellaron habla de eso y suena a eso.

Mirar para adentro, despejar para verse. El mendocino Exequiel Stocco creo Dos aviones se estrellaron para desahogar las conclusiones de un proceso vivido, por eso “grabarlas fue algo complejo por lo que significan cada una de ellas, y tocarlas es parte de una terapia, cerrar un círculo, un capítulo”, cuenta él que desea que la música cope toda su vida y lo empuje a abandonar su profesión tan matemática: la arquitectura.

En el segundo track, “La Soledad y los amigos”, Ezequiel decide incorporar un extracto de Julio Cortázar sacado de una entrevista que le otorgó el escritor al periodista español Joaquín Soler Serrano en el programa “A fondo” de TVE en el año 1977. Es una especie de cita de autoridad para explicarse, para disculparse o para no sentirse solo en esa tendencia a la soledad.

“Leo mucho, bastante, estoy muy fan estos años de la nueva camada de la literatura argentina. Enriquez, Downey, Falco. Amé los libros de cuento y en particular la novela de Mariano Quiros Una casa junto al tragadero donde hay un personaje que hace un voto de silencio y vive experiencias que las cuenta en primera persona y las acompaña de algunos dibujos. Luis Mey con su trilogía sobre la vida de un pibe del conurbano, clase media-baja con violencia intrafamiliar. Pájaros en la boca y Siete casas vacías de Samanta Schweblin, algún clásico de Fogwill, Piglia y sigue la lista.” Así, de la lectura, la arquitectura, la experiencia y la banda de la cual forma parte, Pasado Verde, nace este proyecto, solista, valioso.

Las voces de este material fueron grabadas en las montañas mendocinas y toman protagonismo sobre un fondo que oscila entre lo acústico y lo sintético compuesto con mucha suavidad. Abandónense a oír lo que Ezequiel armó con los restos de dos aviones estrellados.

CUÁNDO ESCUCHAR: Un atardecer de domingo en soledad, un café a mano, algún aroma placentero en el aire.

Disco: Dos aviones se estrellaron

Artista: Dos aviones se estrellaron