Manjares sonoros por Rosario Bernasconi

No lo pienses dos veces, está bien

La canción de Juan Irio despierta un desesperante deseo de arroparse con su voz, su palabra se deposita sobre cada poro como suave piel de cachorro, recién nacido y extrañado del mundo, desarraigado, pero sumamente vital y divertido.

De las tres transformaciones que describe Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra se ve la mutación del rugido de león herido que tuvo raíz en la primera banda que formó Juan Irio: Plupart; a ese adulto que puede ser niño, quizás porque creció lo suficiente, quizás porque le crecieron niños alrededor. Y podemos disfrutarlo tanto en El Estrellero y como en sus producciones solistas.

Baladí es un conjunto de canciones, muchas guardadas por el autor durante un tiempo considerable, hasta que cicatrizaran los impulsos que les dieron nacimiento. La grabación sucedió en un impasse del Estrellero, mientras su segundo hijo llegaba al mundo y encontró en su compañero de banda, Juan Latrubesse, el arreglador ideal. Latrubesse tomó las composiciones de Baladí, metió en un tamiz las músicas favoritas de su amigo y se dejó llevar envolviendo cada tema en piezas que, de tan bellas por su letra a tan bellas por su música, se despachan de quienes creen que ya no hace falta la canción.

Irio reconoce en Brian Wilson una brújula y con eso en mente armaron el primer tema de la obra: “Ventanas”, esos arreglos orquestales, vocalizaciones altas y dulces que muchas veces perfuman también los temas de El estrellero. Y en este caso, además, las oscilaciones sonoras por las que atraviesa el tema también la emparentan con “Desarma y sangra”.

Hay un cuento de Luciano Lamberti en el que una familia sufre un golpe mágico-siniestro en el que uno de los hijos es reemplazado por otro exactamente igual, pero distinto. Después de una tarde de picnic el hermano mayor cambió. Su madre comienza a temerle, pero lo inverosímil del intercambio hace que el resto de la familia haga de cuenta que nada pasa, pero el chico no es el chico. Algo así cuenta “Vestida de sombra”, alguien a la que un suceso la transforma completamente y su cuerpo es tomado por otro ser “me hablaba con su vieja voz palabras que no hubiese dicho jamás”, dice la canción al describirla. Todo el relato sobre un valsecito sombrío con algo de chanson francesa y del Serrat de los primeros discos.

Se siguen canciones muy arpegiadas, llenas de hermosos capullos que se abren, algunas son flores de noche, otras de interiores. “Y ‘Baladí’ es la más nueva, la más optimista. Se aleja de la idea de ruptura y va hacia una idea de construcción de algo nuevo”; dice el autor que la letra nació con Antonio, su segundo hijo y está dedicado a Caro, su pareja.

Eligen cerrar con ausencia: “Sin”, para que el ciclo no quede cerrado. Es un acierto, quedar ahí da ganas de dar replay y volver a escuchar, porque es mucho en un envase pequeño y oprime demasiados sensores como para saciarlos con una sola escucha.

CUANDO ESCUCHAR: En cualquier pausa, su belleza es terapéutica

FAVORITAS: Ventanas, Sin

DISCO: Baladí

ARTISTA: Juan Irio