“Me gusta sentirme parte de este caos revolucionario y ver cómo se cuela en mis canciones”

En las vísperas de la primera edición del Festival Reversible que tendrá lugar el 13, 14, 15 y 16 de febrero, en Guajira, calle 49 entre 4 y 5, Ana Paula Marconi dialogó con este medio sobre el recorrido de su carrera como también sobre su experiencia dentro del Proyecto Usina-Nuevas voces junto a Guada Pipuni, Pablo Peirano y Emilia Freston

-¿Cómo surge tu proyecto musical?

-Mi proyecto musical es la materialización de un camino que llevo andando toda la vida. Siempre canté, mucho, siempre me gustó más que cualquier otra cosa. Cuando canto tengo la sensación de que tiene sentido: hay un fluir, un disfrute y una naturalidad que no encuentro en ningún otro espacio. Eso me llevó a buscar herramientas para cantar mejor, para fluir mejor, para disfrutarlo más. Así tuve la fortuna de conocer a Diego Martez, que además de enseñarme muchísimo a nivel técnico, también me ayudó a hacerme cargo de que había llegado a un punto en que lo que tenía para ofrecer era digno de ser compartido.  Y en ese qué compartir empecé a escribir letras a las que él les puso música para que se volvieran canción, fui explorando qué y cómo decir cantando. En eso estoy, creciendo con mi proyecto, viendo cómo mi proyecto crece conmigo. Siempre descubriendo en el andar.

-¿A qué luchas y conquistas actuales adherís desde tu arte?

-Creo que hoy en día llevar “la voz cantante” sin ser varón hetero cis ya es de por sí un hecho político. Me parece tristísimo que sea así, pero todavía vivimos en una sociedad en la que el “Hombre” es protagonista, la “Mujer” viene a complementarlo, y cualquiera que no entre en alguna de esas dos categorías es negade, invisibilizade y violentade. Cuando era adolescente pensaba que ser abiertamente lesbiana iba a serme imposible porque había un estigma muy grande. Pero después vino el debate por el matrimonio igualitario y se dijeron un montón de cosas horribles pero el debate abrió muchas cabezas. Sigue habiendo mucha violencia y discriminación hacia el colectivo LGBT+, pero avanzamos en la dirección correcta. Y creo que lo mismo está pasando con el feminismo, se abren nuevas conversaciones y cambian los estándares de qué es lo aceptable. Me gusta sentirme parte de este caos revolucionario y ver cómo se cuela en mis canciones.

-¿De qué manera preparás tu participación en el Festival Reversible?

Con mucha ansiedad y expectativa. Es muy loco participar de un festival en el que van a tocar tantes artistas que admiro. Creo que todavía no caigo, es como un sueño, pero a la vez es muy real… así que hay que ponerle mucho laburo para aprovechar al máximo semejante oportunidad.

-¿Qué te parece importante del Festival?

-Me parece que está encarado desde una perspectiva innovadora, y eso me encanta. La gran cantidad de mujeres y disidencias que hay en la grilla me parece algo fantástico, coherente con lo que viene haciendo Caminar de Elefante pero muy distinto a lo que suele suceder. Además, conociendo producciones que jerarquizan a sus artistas por la cantidad de seguidores que tienen en Instagram, me parece muy positivo que se proponga otra forma de hacer las cosas, al darle la misma cantidad de tiempo a todos los proyectos y también al no publicar los horarios, invitando a la gente a escuchar todo lo que cada día ofrece, y no solamente a tal o cual artista.

Me parece importante que, ante tantas cosas que vemos y no nos gustan, haya gente proponiendo algo distinto.

-¿Con qué debilidades y fortalezas te encontraste en la escena emergente?

-Me encontré con mi inexperiencia y mis inseguridades, con todos los miedos que sabía que tenía y unos cuantos que no sé de dónde salieron pero ahí están. Ser actriz y sobre todo ser improvisadora fue y es una gran fortaleza a la hora de plantarme en un escenario y trascender esos obstáculos. Pero mi fortaleza favorita son las personas con las que comparto esta aventura. Alexis Turnes Amadeo es un gran consejero y, además de enseñarme muchísimo de cómo gestionar mi proyecto, desde su rol como director de Caminar de Elefante me dio la oportunidad de tocar en espacios a los que de otra forma se me habría dificultado enormemente acceder. Y estar a la altura de semejantes oportunidades es un desafío maravilloso que se transita de forma mucho más amena gracias a la compañía y amistad de mis compañeres de Proyecto Usina, Guada Pipuni, Pablo Peirano y Emilia Freston. No sé qué haría sin semejante equipo, pero estoy segura de que me sentiría bastante más perdida. Lo cual, teniendo en cuenta todo lo que estoy descubriendo paso a paso, es decir mucho.