Reseña de discos #ManjaresSonoros: “Me excita ver cómo me desmembrás”

por Rosario Bernasconi

En los alrededores de la selva amazónica se encuentran unas cintas de filmación que contienen el registro documental de una tribu caníbal; una sucesión de escenas repugnantes que incluyen una mujer empalada y la certeza de que quienes llevan adelante la grabación están desaparecidos. Ese es el argumente de Holocausto caníbal, una película italiana de 1980 que fue constantemente censurada por la crudeza de sus imágenes, por el tratamiento de temas tabú y que además ganaba en morbo por dejar una línea de duda entre qué era ficción y qué realidad. De esta película adopta el nombre Divina Encarnación y bautiza así el primer tema de su último trabajo.

El proyecto musical es una invención de Gonzalo Diessler, quien arma los discos en soledad, con la colaboración del ingeniero de sonido, Juan Manuel Segovia, para perfeccionar el resultado. Desde el vamos el nombre del álbum, sumado a la estética de Gonzalo que se asemeja a una especie de drag gótica y las letras que incluyen a Cristo, tumbas, accidentes automovilísticos, tortura, funcionan como un imán si tenés algún destello sombrío en tu ser.

Es inevitable que su voz remita al frontman de Héroes del silencio -acorde a esa esfera dark-, pero lo oscuro está ahí, en la estética y en la lírica, pero no necesariamente en el sonido, que es más luminoso de lo que podés esperar; por ejemplo, el tema que da nombre al disco suena un poco a Beirut con un vals orquestal desvencijado y un eco pesadillesco por los efectos de sonido que remiten a antiguos carrouseles. Otras canciones son más claramente new wave y otras electro pop bailables.

“Me gusta mucho la ópera, el drama, lo épico. Al cantar me siento como en un teatro. Me imagino sosteniendo un candelabro, descendiendo a una cripta. Son como relatos de horror, pero siempre busco la belleza. Me gusta la melodía y la armonía clásica. Entonces busco ese contraste entre una imagen grotesca, sexual o de muerte y la suavizo con un lindo acorde”, cuenta Gonzalo quien reconoce entre sus influencias a Bach, Rachmaninov, Erik Satie y “toda la movida dark de Bauhaus, The Cure, David Bowie, Depeche Mode”.

Divina Encarnación tiene diez años de existencia y a su prolífica producción musical lo acompaña una imperdible producción de videoclips que son el ingrediente que potencia la propuesta. En ellos hay una especie de tema recurrente: los protagonistas son seres entre abominables o infrahumanos, que caen en las manos de mujeres que los adoptan para recuperarlos o usarlos de alguna manera.

“Mis videos son pura autogestión. Laburo con quien quiere laburar conmigo. No tengo plata como para andar eligiendo a quien quiero, pero pasa que alguna gente valora mi laburo y se ofrece de onda. Eso es hermoso. Yo guiono el video. Tiro la idea. De alguna manera seduzco a los directores ofreciéndoles una idea piola. Y les dejo filmar como se les canta. Yo solo planteo una historia y consigo los actores. El cine es plata. No es popular. Hacer cine sin plata es una locura. Por eso de mis 18 videos, hay algunos piolas y otros que me avergüenzan, pero yo hago siempre. No puedo dejar de hacer. Sino me vuelvo loco.”

Buscá en youtube entonces el videoclip de Holocausto Caníbal y dejate convencer como el protagonista del vídeo que se somete a una geisha siniestra que lo encadena y lo azota a medida que se convierte en una figura terrorífica. “Para mí el Gótico Tardío, es un pequeño viaje, como un tour guiado en un set del horror. Un guiño a mucho cine del que me gusta. Algo grotesco pero bello. Un abrazo cálido entre los fríos mármoles fúnebres. Ese contraste, donde mi yo artístico (Divina Encarnación) habita.”

CUANDO ESCUCHAR: Cualquier atardecer frío, con estufa y vino tinto

DISCO: Holocausto caníbal

Aquí el link de escucha https://www.youtube.com/watch?v=r5rhxm1gTpE